Tanatorio

Edificación

El Burgo de Ebro, Zaragoza (España)

2015

1er Premio XXXI García Mercadal de Arquitectura

Arquitecto
Juan Carlos Salas

Diseñador
David Leciñena

Ingenieros de la edificación
Javier Muñoz, Sergio Calle

Ingeniero de estructuras
Jose Miguel Escosa

Diseño gráfico
Bogart & Bacall

Fotografía
Javier Pardos

Vídeo
Alejandro Ramírez

Aparejador
Ignacio Villalba

Contratista
SOLCEQ

Superficie
196 m2

El Tanatorio enmarca las sensaciones de gran calado de sus usuarios a través de la evocación de Dios y caverna. Una arquitectura estereotómica formada por una envolvente perforada de hormigón blanco nace de la tierra para cobijar al humano que se despide de sus fallecidos. A través de un gesto formal, la apertura de esta caverna de hormigón en dirección diagonal hacia el sol, se rinde culto a este dios primitivo.

El solar es un pinar a las afueras de un pequeño municipio, el edificio se implanta ocupando su extremo sur para definir un nuevo borde urbano de carácter arquitectónico monumental. Su acceso al público se produce por el oeste al final de un recorrido peatonal procedente de casco urbano y da paso a un espacio de vestíbulo volcado al sur, que articula las circulaciones hacia velatorios y servicios.

Mediante un filtro exterior de lamas metálicas la luz solar dibuja con sus contornos proyectados en el interior y reproduce la sensación de paso del tiempo a un nivel visual, que marca el movimiento cíclico de dichas sombras. Se ha diseñado un patrón de lamas que crea sombra en verano y permite el paso del sol en invier- no, para colaborar en el comportamiento térmico del edificio.

La materialidad del conjunto consta de hormigón blanco acabado en varios tratamientos superficiales, acero galvanizado y prelacado tipo cortén, vidrios transparentes y translúcidos, pavimentos cerámicos y placa de yeso laminado en acabado en blanco neutro.

El Tanatorio enmarca las sensaciones de gran calado de sus usuarios a través de la evocación de Dios y caverna. Una arquitectura estereotómica formada por una envolvente perforada de hormigón blanco nace de la tierra para cobijar al humano que se despide de sus fallecidos. A través de un gesto formal, la apertura de esta caverna de hormigón en dirección diagonal hacia el sol, se rinde culto a este dios primitivo.

El solar es un pinar a las afueras de un pequeño municipio, el edificio se implanta ocupando su extremo sur para definir un nuevo borde urbano de carácter arquitectónico monumental. Su acceso al público se produce por el oeste al final de un recorrido peatonal procedente de casco urbano y da paso a un espacio de vestíbulo volcado al sur, que articula las circulaciones hacia velatorios y servicios.

Mediante un filtro exterior de lamas metálicas la luz solar dibuja con sus contornos proyectados en el interior y reproduce la sensación de paso del tiempo a un nivel visual, que marca el movimiento cíclico de dichas sombras. Se ha diseñado un patrón de lamas que crea sombra en verano y permite el paso del sol en invier- no, para colaborar en el comportamiento térmico del edificio.

La materialidad del conjunto consta de hormigón blanco acabado en varios tratamientos superficiales, acero galvanizado y prelacado tipo cortén, vidrios transparentes y translúcidos, pavimentos cerámicos y placa de yeso laminado en acabado en blanco neutro.